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La barraca, Vicente Blasco Ibáñez.

La barraca, Vicente Blasco Ibáñez.

En esta obra, breve pero intensa, Vicente Blasco Ibáñez nos traslada a la huerta Valenciana de finales del siglo XIX; a sus miserias, a sus rencores, a sus injusticias, al drama diario de sus gentes. Aborda de una manera clara y directa la injusticia social de la época. Es el relato de una lucha entre labriegos y propietarios, que termina acarreando serios conflictos entre los propios huertanos que,  en un intento desesperado de presionar a los terratenientes, adoptan duras medidas contra aquellos campesinos que buscan cumplir con los propietarios,.


Al no poder hacerse cargo de las deudas contraídas con el propietario, la familia del Tío Barret es expulsada de las tierras que durante generaciones habían trabajado sus antepasados. La ira y el odio le llevan a matar a Don Salvador, el propietario, convirtiendo sus tierras en un símbolo de lucha contra los terratenientes: “nadie debe cultivarlas”. Años más tarde, la familia Borrul en un intento de abandonar la miserable vida en la que están inmersos, se instalan en la barraca para cultivar sus tierras yermas, encontrándose con un recibimiento hostil por parte de los huertanos, que poco a poco se irá recrudeciendo.


El autor recurre a dos estilos de escritura claramente diferenciados. Uno el que utiliza en la descripción de paisajes y situaciones, muy detallado y florido, y otro más sencillo, más llano, el que utiliza para mostrarnos los acontecimientos.


Según cuenta el propio autor en su prólogo, esta novela nace de un cuento breve titulado Venganza Morisca que había escrito unos años antes para distraerse cuando permanecía escondido, en los altos de un despacho de vinos de un amigo republicano, esperando poder embarcar para huir a Italia, cuando era perseguido por la autoridad militar tras los incidentes acaecidos como consecuencia de una manifestación contra la guerra colonial. Meses mas tarde, por casualidades del destino, recuperó este cuento y tras leerlo de nuevo decidió extender el relato y convertirlo en novela, “La Barraca”. La primeras publicaciones no tuvieron mucho éxito, pero tras la publicación de la traducción al francés alcanzó un gran éxito en el país vecino pasando a ser una novela célebre.


En el año 1979, RTVE, basándose en esta novela, emitió una serie de producción propia compuesta de 9 capítulos, dirigida por León Klimovsky, y protagonizada por Álvaro de Luna, Marisa de Leza, Victoria Abril, Juan Carlos Naya, y Lola Herrera, entre otros, que alcanzó un gran éxito de audiencia.

La barraca, serie de TV.

La barraca, serie de TV.

Vicente Blasco Ibáñez, nació en Valencia el 29 de enero de 1867. Estudio derecho en la universidad de Valencia, licenciándose en el año 1888. Dividió sus vida entre la literatura y la política. Siendo joven se adhirió al movimiento republicano y fue editor del diario antimonárquico El Pueblo. En 1896, fue arrestado por sus actividades políticas y condenado a dos años de trabajos forzados. Posteriormente fue diputado del Partido Republicano en el Parlamento español. Su primera obra de éxito fue La Barraca (1898). Posteriormente escribió otras novelas de carácter regional como Entre naranjos (1900) y Cañas y barro (1902). En 1908 obtuvo un gran éxito con Sangre y Arena, novela sobre el mundo de los toros que fue llevada al cine en varias ocasiones. En 1916 escribió la que sin duda ha sido su obra más famosa, Los cuatro jinetes de la Apocalipsis. Falleció el 28 de enero de 1928, a la edad de 60 años, en Mentón (Francia).

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11 respuestas a “RESEÑA: La Barraca, de Vicente Blasco Ibáñez”

  1. César dice:

    Este escrito me sigue echando para atrás. Si algún día me acerco a alguna de sus obras, supongo que lo haré con Los cuatro jinetes.

  2. Korvec dice:

    Pues a mi esta historia de “pagesos” encabronados si me llama la atención. El resultado puede ser algo muy similar a “Perros de Paja” a lo “garrulmen”. Encontrar esa serie, dee de ser un reto de auténtica arqueología videofila. De esa época recuerdo “Cañas y Barro” pero de esta, creo que no llegué a ver nada (o mi mente lo ha borrado por completo).

    Saludotes

  3. César dice:

    No tiene nada que ver, pero la imagen del tipo de la escopeta me ha recordado a los vascos saltarines de “El desfiladero de la muerte”.

    http://www.youtube.com/watch?v=kxbKYrOtY14

    Impresionante.

  4. Jesús dice:

    ¡¡Cómo sois!!. La novela está bien, quizás se haga un poco empalagosa cuando utiliza ese lenguaje florido, pero es muy cortita y se lee muy bien. Te hace conocer intensamente el “panorama” que había en la época. Todo un drama. Venga ¡animaos!

  5. Korvec dice:

    Ya oigo de fondo la sintonía de “Curro Jimenez”. ¡Vamos Algarrobo!, ¡usa el trabucamennnnnn!.

    PD: Lo mismo si lo veo algún día en una mesa de libros de segunda mano a bajo precio lo pinzo… pero lo que se dice buscarlo activamente… va a ser que por ahora no.

  6. micobook dice:

    Yo vi la barraca en su día en TV, y no se me olvida las penurias y el trato a que fue sometida la familia. Llegando hasta incluso a… bueno no lo digo.

    De aquel entonces y tras el éxito de Curro Jiménez, siempre he nombrado a Alvaro de Luna por El Algarrobo, ignoro si mis amigos de por aquel entonces ya se les quitó la costumbre.

  7. Korvec dice:

    Albaro Luna, siempre será el entrañable “algarrobo” para todo aquel que (como en mi caso) viera “Curro Jimenez” durante su niñez.

  8. Jesús dice:

    Eso sí que es verdad, eclipsó no sólo todo lo que hizo anteriormente, sino también lo que hizo después.

  9. Salva dice:

    Las descripciones de la huerta valenciana son magistrales. Yo la he vivido de niño y, ahora que está desapareciendo, me he reencontrado con ella leyendo La Barraca.

  10. black dog dice:

    Creo que antes de lanzarse a leer novelas mas cercanas en el tiempo acerca de las guerras mundiales y las diversas perspectivas de análisis, convendría invertir unas horas – gratas, sin duda – en leer esta novela, que da algunas claves valiosas para introducirnos en la historia de las guerras que se libraron en Europa durante el siglo XX.
    LOS 4 JINETES DEL APOCALIPSIS.
    Esta novela es, ante todo, una crónica de la historia y un retrato de la Humanidad que van mas allá del periplo contextual en el que se enmarcan los hechos narrados; pero es , ante todo, una gran muestra de literatura.
    1) La novelística de Blasco Ibáñez no tiene nada de folletinesca. Hay que estudiar los elementos que usa y su manejo para ver de qué forma extraordinaria consigue tener al lector hipnotizado al otro lado del hilo. Este aspecto de su narrativa es característico, pues sucede en todas sus obras (las que este lector ha leído) y la clave está en el profundo conocimiento y uso de los factores que componen las coordenadas temporales y evenenciales de la novelística. Él construye tramas relativamente sencillas para iluminar temas complejos que conoce gracias a su gran instinto periodístico y a sus fuentes inagotables de información. Su estilo podría definirse como semidirecto, pues aunque incluye diálogos directos, su presentación de la acción corresponde a una forma literaria indirecta puesto que él explica los hechos en lugar de mostrarlos; por otro lado , su narrador se hace visible, tanto en forma de criterio directo e incidental, como por la poeticidad de su expresión. Su vocabulario dispone de amplios recursos, con los que dota de diversidad lingüística su obra. Quizás abusa -y esto es un rasgo que tiene continuidad en su obra – de la utilización de epítetos, cada sustantivo se acompaña de un adjetivo y cada verbo de su adverbio; lo cual le confiere un cierto carácter de grandilocuencia. Su literatura, en especial esta novela, tienen una cierta orientación didáctica. El repertorio de personajes que abanderan posiciones políticas y filosófico-sociales, acerca la novela a la metáfora. En cierto modo es un diálogo en el que resuelve – de una forma un tanto arbitraria – las responsabilidades de la Gran guerra . El último capítulo glosa sin concesiones ni disimulos su crítica reflexión sobre la guerra y arranca contra los intelectuales y su aristocracia culpándolos de forma directa como instigadores y responsables de la guerra. Más allá de la anecdótica, debemos concentrar la atención en aquellas señales que el autor deja para que sigamos su propósito un tanto postulante. Estas señales son los personaje, los rasgos de los cuales que los convierten en articuladores del discurso.
    a) Francia: La familia Desnoyers: Donde de manera un tanto accidental , el hijo acaba pagando una deuda personal que el padre tiene con el país. B.B. habla de la Francia encorajinada ante la agresión , de la Francia líder en carácter revolucionario y defensora de las libertades; pero, también dela Francia desorganizada, de la que lucha con el corazón y desprecia la razón y la metodología; la previsión y la ambición histórica (tan contrapuestos rasgos a los de la Alemania histórica).
    b) Alemania: La frase que define la opinión que el autor tiene de este país , creo que es la que pronuncia el sobrino de Marcelo, el profesor Vo Hartrot antes del inicio de las hostilidades: “Es la guerra …debemos ser duros para que resulte breve. La verdadera bondad consiste en ser crueles, porque así, el enemigo, atemorizado, se entrega antes y el mundo sufre menos.” La defensa acérrima que el primo de Berlín (Von Hartrot) hace de la superioridad filogenética de la raza aria, recuerda mucho al planteamiento que Raskolnikoff ( Crimen y castigo)hace para defender el sacrificio de unos en beneficio de todos, dando licencia a las actuaciones de los napoleón y Hitler como auténticos defensores de la humanidad; como responsables ante Dios y ante la Historia de evitar que el mundo camine hacia su propia destrucción. V.B.Ibañez muestra al pueblo alemán como
    c) Rusia:El personaje Tchernhoff encarna la sombra de la inminente revolución rusa. Tchernhoff rebate las posiciones de los teóricos alemanes ( como el profesor Von Hartrot), y los tilda de pueblo sumiso, con poca ambición de libertad i carente de espíritu revolucionario ; un pueblo seguidor de unos pocos elegidos de Dios para instruir al mundo; un pueblo donde el triunfo de la ciencia no supone mejoras en la vida del mismo, sino de los empresarios que convierten el progreso en beneficios económicos de unos pocos; un pueblo que crea un dios a su medida y al que atribuye contemplación ante la guerra como único método eficaz de evolución moral. Como el resultado el resultado de la violencia jerárquica de clases, donde cada cual revierte la violencia sufrida golpeando a aquel que tiene inmediatamente debajo, en un efecto escalera de dominó. Acusa a los zaristas rusos de ser imitadores del zarismo prusiano. También se ocupa de la Iglesia institucional, admitiendo que los socialistas persiguen finalidades cristianas pero por distintas razones y métodos: la protección de los débiles es un acto de justicia , y no de piedad, como expone la Iglesia.
    LA NOVELA Y sus versiones cinematográficas. Una vez más aplicaremos la máxima de “_ me gustó mas la novela”. Lo digo sinceramente, una vez mas , los cineastas americanos y sus concesiones a la comercialidad acaban confundiendo el mensaje y omitiendo la fuerza – en este caso feroz- de la historia original.
    OTRAS NOVELAS – de alguna manera relacionadas – y que este lector recomienda, son : El viaje de los malditos. La ladrona de libros. El baile de los malditos.
    FERNANDO ORMAZABAL, JULIO 2009-07-16

  11. [...] Autor de grandes novelas, como “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, “La araña negra”,“La barraca” o “Sangre y arena”. 1939 William Butler Yeats, escritor irlandés, premio Nobel en 1923. 1980 [...]