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Mensajero del futuro, David Brin.
Ya he terminado de leer la novela que comence en esta entrada. Mensajero del futuro, la novela de David Brin, nos introduce en una distopía de un futuro post-nuclear donde los pocos supervivientes se agrupan en pequeños núcleos de población, más similares a tribus que a ciudades, inconexos entre ellos donde las formas de gobierno son muy distintas entre unas y otras.

Unos grupos adoptan formas feudales, otras intentan organizarse en sistemas democráticos similares a las alcaldías de los pueblos pequeños, otros optan por la gerontocracia, otros son gobernados por tecnócratas, otros por pequeños dictadores y muchos otros, ni siquiera tienen un gobierno como tal, sino que se rigen por la ley del más fuerte. Esos grupos cerrados, recelosos unos de otros, intentan competir por los pocos recursos que quedan disponibles, e intentan generar de modo autosuficiente los elementos necesarios para su supervivencia. Sólo algunos tienen preocupaciones culturales o educativas. Prima lo fundamental.

Portada de la primera edicion del libro.

Portada de la primera edicion del libro.

Por otra parte, un peligro exterior los acecha. Muchos de los antiguos soldados de fortuna, delincuentes, ex militares y un sinfín de elementos de muy diversa índole se han agrupado en una especia de “ejercito” que sigue las tesis fascistas de un ideólogo llamado Holmes. Estos “holmistas” representan una amenaza para cualquiera que se cruce en su camino. Son muchos, están organizados, tienen armas y saben como usarlas, y están dispuestos a arrasar cualquier cosa que se oponga a sus ideas.

En este ambiente, Brin nos presenta a nuestro protagonista, Gordon Krantz, un buscavidas que sobrevive como puede vagabundeando de pueblo en pueblo ofreciendo actuaciones teatrales a cambio de comida y alojamiento, contento si le dejan quedarse bajo techo tres o cuatro días con un plato caliente que llevarse a la boca.

En uno de sus periplos por el monte, encuentra una furgoneta de correos enterrada en la maleza, con el cadáver de un cartero muerto largo tiempo atrás. Decide quedarse con el abrigo y la mochila del muerto, para protegerse del frío y llevar sus cosas, y conserva algunas cartas como papel para escribir.

Al llegar a uno de los pueblos, cuando el centinela no quiere dejarle entrar a pasar la noche, Krantz improvisa uno de sus cuentos, y le dice que es un cartero en misión oficial, y que es un delito federal no prestarle ayuda como funcionario del gobierno. Una vez dentro, y acosado a preguntas por la sorprendida gente, que creía que el gobierno era ya solo un recuerdo, Krantz va tejiendo una red de mentiras que lo va enredando poco a poco, el resurgimiento del gobierno a través de unos Estados Unidos Restaurados, la creación de un primitivo servicio postal para reestablecer las comunicaciones entre las poblaciones, los esfuerzos del gobierno por reparar las carreteras, y un sinfín de historias más.

Poco a poco se va extendiendo la historia entre las diversas poblaciones, donde bien por esperanza en el futuro, o por miedo a las represalias del gobierno por las “cacicadas” cometidas, todos tratan aGordon Krantz como un alto dignatario. Krantz, siguiendo el papel que representa, va creando estafetas postales en todas las ciudades, y reclutando carteros voluntarios entre la población, hasta que el sistema postal se va reconstruyendo.

Todo esto llegará a oídos de los holmistas, que consideraran un peligro inminente a esos Estados Unidos Restaurados, e intentarán aplastar a sus representantes, pero Krantz les ha dado algo por lo que luchar, aunque no se trate más que de una farsa. Ahora no están solos, están apoyados por el gobierno, y no dejarán que les arrebaten sus derechos unos bandidos.

Escena de la pelicula, protagonizada por Kevin Costner.

Escena de la película, protagonizada por Kevin Costner.

El libro me ha gustado bastante. De hecho la película ya me pareció recomendable, y no entiendo el porqué de su desastrosa crítica y fracaso de taquilla. Hay diferencias sustanciales entre libro y película, ya que aunque la trama principal concuerda, las tramas secundarias son distintas. En la película Krantz llega a militar en las hordas holmistas, luchando contra se jefe en un desafío, mientras que en el libro la lucha se desarrolla con otros personajes, con elementos que en el film no aparecen. Creo recordar que en la película tampoco aparece la historia del batallón feminista, que sin embargo en el libro es una de las claves del desenlace.

Mi recomendación es, a pesar de no ser una obra maestra, es un libro que entretiene y cumple su función, y a pesar de tratar un tema muchas veces repetido en la literatura del género (futuro apocalíptico tipo Mad Max), lo hace desde un prisma original que convierte a la novela en un ejemplar interesante.

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5 respuestas a “RESEÑA: Mensajero del Futuro, de David Brin”

  1. Korvec dice:

    Pues no suena mal. Ahora mismo, tengo 3 libros pendientes de leer, pero tomo nota para hacerme con él o pedirlo prestado cuando tenga ocasión.

  2. Homo libris dice:

    Huy, pues sí que había leído la reseña. Me llamó la atención que la novela fuese el germen para la película de Kevin Costner, que sí conocía. Como bien dices (al menos por la película) se trata de una obra muy en la línea de Mad Max e incluso, podría ser, de Waterworld. ¡Me la apunto! ¡Gracias por recordarme su existencia!

  3. german dice:

    Err… pues parece que hay alguien no opina con vosotros…

    http://unahistoriadelafrontera.blogspot.com/

  4. César dice:

    Afortunadamente german, afortunadamente…

  5. this sucks do not know what they say, not the poop cleaned and walk commenting