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La protagonista de esta novela es Emma, una joven de clase social alta, soltera y sin ganas de casarse pero que disfruta emparejando amigos y propiciando romances. El resto de los personajes son mera comparsa de esta protagonista: El padre enfermo e hipocondríaco al que Emma cuida afectuosamente; la hermana mayor casada muy en su papel de ama de casa y madre amorosa que adora a su marido y le da la razón en todo, el párroco, joven desagradable que aprovechando que tiene una posición más o menos relevante en la sociedad intenta también medrar económicamente buscando una esposa con dinero; su vecino y amigo, aparentemente desinteresado, inteligente y caballeroso; y otros personajes menos afortunados socialmente que Emma a los que ella intenta emparejar y casar de una manera ventajosa para ellos pero que, casi siempre, salen mal. La moraleja de este libro viene a decir que no te dediques a jugar con los sentimientos de otros.

Como telón de fondo de estas peripecias, Jane Austen nos enseña de manera crítica el papel que aquella sociedad tenía reservado a las mujeres: Si son ricas, se deben casar bien; si no son muy ricas, deben trabajar educando a los hijos de los ricos; y si son pobres pues a trabajar en labores menos cómodas: cocineras, limpiadoras, labores agrícolas… etc.

El personaje, tal y como predijo la propia autora, no me ha gustado nada. Me parece una persona insulsa, con una idea de la sociedad que la rodea muy alejada de la realidad. Me parece frívola e insustancial, no le encuentro ningún atractivo. Tampoco me parece que se haya esforzado mucho la señora Austen en crearla, salvo que su intención fuera crear un personaje tan vacío.

La trama muy manida y el final bastante predecible, incluso demasiado precipitado, no sigue el ritmo del resto de la novela y parece que quiere concluir de una manera un tanto rápida una historia poco interesante. Puedo salvar solamente la importancia que tiene para transmitir el contexto educativo de la época, presentando distintas situaciones como educación en casa con institutriz, en un internado o la repercusión de la educación en las mujeres huérfanas de madre.

Sé que no voy a contar con el acuerdo de la gran mayoría de lectores de esta novela, pues su fama es grande. Incluso en su momento, por las razones que sean, tuvo mejor acogida que otros libros de la misma autora.

Concluyo rápido porque no tengo mucho más que decir, simplemente apuntar que la valoración que le doy está un poco inflada por el amor que siento por esta escritora.


 

FICHA TÉCNICA

TítuloEmma
AutorAusten, Jane
Título original:   Emma
Idioma original:  Inglés

Traducción al castellano: López Muñoz, José Luis
Género:  Romántica, costumbrista, época victoriana
Editorial:  ALIANZA EDITORIAL
Formato: Tapa blanda
Nº de páginas: 576
Año de la primera publicación: 1815
Año de publicación de este ejemplar: 2012
ISBN: 9788420671611
Precio: 10,92 €  La casa del Libro
 

Primera frase del libro:  «Emma Woodhouse, bella, inteligente y rica, con una familia acomodada y un buen carácter, parecía reunir en su persona los mejores dones de la existencia; y había vivido cerca de veintiún años sin que casi nada la afligiera o la enojase».

 

Emma Woodhouse es una joven en la Inglaterra de la Regencia. Vive con su padre, un hipocondriaco caracterizado principalmente por su excesiva preocupación por la salud y el bienestar de aquellos a los que ama. La señorita Woodhouse está empeñada en hacer de celestina de sus amistades y relaciones. Pero al ocuparse de los asuntos de sus amigas se olvida de atender sus propios sentimientos. El amigo de Emma, y la única persona que la critica, es el caballeroso señor Knightley, su «vecino» y cuñado (hermano del marido de su hermana), dieciséis años mayor que ella.

Novela cómica escrita por Jane Austen, publicada por vez primera en 1815 por el editor John Murray, sobre los peligros de malinterpretar el romance. El personaje principal, Emma Woodhouse, se describe como «hermosa, lista y rica» pero también está bastante mimada. Antes de comenzar la novela, Austen escribió, «Voy a elegir una heroína que, excepto a mí, no gustará mucho.»


Leí este libro por recomendación de una amiga (quien me lo prestó) cuyo elogio sobre la obra, el sugestivo tema -a pesar de que pueda parecer que se ha tratado en muchas ocasiones- y la maestría de la autora, animaba a leerlo.

Es un libro interesante pero demasiado críptico. Aquellas personas apasionadas de la historia seguro que disfrutarán enormemente de él, pero no es mi caso. Para mí la historia sólo es interesante si está novelada y este libro es una biografía fiel a la realidad.

Demasiados personajes, demasiados nombres, demasiados títulos; árboles genealógicos entrelazados entre sí e indescifrables (a pesar de que los que figuran al principio del libro pueden ayudar bastante). La repetición de los nombres de los personajes no ayuda tampoco. Aquí todo el mundo se llama Catalina, Ana, María, Enrique, Eduardo y Thomas. Llegó un punto en que empecé a leerme el libro en diagonal, intentando quedarme sólo con lo más importante. Esto ha hecho -con total seguridad- que haya perdido mucha de la información que nos ofrece la autora en este libro.

A Antonia Fraser se la nota muy bien informada, documentada y con un gran conocimiento de lo que nos está contando. No puedo valorar su estilo porque, como ya he dicho, me he perdido bastante en su lectura. La parte más interesante para mí fue la primera, la que habla de Catalina de Aragón pues, al trasladar parte del escenario a España, me manejaba bastante mejor con los personajes, la relación entre ellos y los hechos acaecidos en la época. Al volver a trasladar el escenario a Inglaterra (y, en ocasiones, a Francia y Escocia) ya he dejado de enterarme. Encima, la división de los territorios de aquella época no son los mismos que los de ahora, por lo que a veces no sé si se está hablando de Irlanda, Escocia o Inglaterra.

La importancia que Fraser da a cada una de las esposas es diferente, según mi percepción. La más importante en la vida de Enrique VIII y en la del país que gobierna parece ser Catalina de Aragón.

El joven rey que se casó con Catalina lo hizo enamorado. Catalina era una mujer instruida para ser reina por la propia reina de España, Isabel la Católica. Además de su instrucción tuvo su ejemplo para gobernar un país, a su gente y a su rey. Totalmente entregada a su deber, hizo una gran labor como reina de Inglaterra.

La segunda reina, Ana Bolena, fue una mujer interesada en sí misma, no había sido preparada para ser reina y lo único que hizo fue colocar a todo su entorno en la corte para obtener poder y riquezas. Nunca amó al rey, sólo fue un medio para su escalada social.
La tercera esposa, Juana Seymour, tiene otros méritos, aunque tampoco el de haber sido preparada para ser reina. Fue la única que dio un heredero varón al rey y, ya solamente eso, hizo que el rey le prestara más atención y cariño. Desgraciadamente murió pocos días después del parto por complicaciones propias de la falta de higiene y asepsia propias de la época.

Lo mucho que importó al rey esta esposa se ve en lo que tardó en volver a casarse comparado con sus otros matrimonios.
Una vez asegurada la sucesión había que reforzarla con un segundo hijo varón, un duque de York, por lo que la corte le instó a buscar una nueva esposa. Los encargados de encontrar otra novia al rey recorrieron el mundo buscando a la más adecuada, pintando retratos de las candidatas y mostrándolos al rey.

Una cuarta esposa llegó, Ana de Cleves, aunque no era lo que esperaba el rey. Parece ser que los retratos pintados no fueron muy fieles. El rey se casó con ella, pero su decepción fue tan grande que nunca llegó a consumar el matrimonio y quiso deshacerse de ella. La interesada aceptó un divorcio bastante ventajoso, pues la trayectoria del rey Enrique con sus anteriores mujeres le aconsejaron fervientemente aceptarlo.

Bueno, pues a la búsqueda de la siguiente. Dado lo ventajoso para la familia y amigos de la reina a nivel económico y de poder, no faltaron candidatas en su entorno cercano.

En esta ocasión se decidió por una mujer muy joven. Esto podía suponer ciertas ventajas para el monarca, pero también ciertos inconvenientes y estos eran insalvables. El rey se encaprichó mucho de ella: joven, alegre, vivaz y fogosa; y precisamente esto último fue lo que la perdió. Sí el rey era una figura importante pero no era joven, ni guapo, ni fogoso, por lo que ella tuvo que buscar el entretenimiento en otra parte, y dadas las rivalidades y enfrentamientos de las distintas familias para colocar a una allegada en la cama del rey, por motivos que ya hemos explicado, no tardaron en ir con el cuento al rey.

Esta humillación a su persona se pagaba con la muerte, la de la reina y la de su familia y amigos más cercanos.

Y llegó la sexta. Esta última, Catalina Parr, tiene a mi entender un papel más importante en esta historia que sus antecesoras (a excepción de Catalina de Aragón). Esta mujer, viuda por duplicado, adoptó los papeles de esposa, madre y enfermera, en los que tenía amplia experiencia y había demostrado sus grandes cualidades. Consiguió restablecer a las hijas que el rey tuvo con Catalina de Aragón (María) y con Ana Bolena (Isabel) en la línea de sucesión al trono (por detrás, claro, de Eduardo, el hijo varón que tuvo con Juana Seymour).

Logró también una armonía familiar desconocida hasta entonces y un papel como regente en ausencia del rey que solamente había tenido antes Catalina de Aragón.

Una vez acabado el libro me ha quedado un sabor muy desagradable por el papel de la mujer en esa época y en concreto en esa corte. Un trozo de carne con el que se comercia para conseguir dinero y poder y del que se deshacen cuando ya no les sirve.

En la última parte del libro, cuando nos relata la vida de Catalina Parr, nos enteramos de que se aprobó una ley que prohibía la lectura de la Biblia traducida a mujeres y a personas de baja clase social.

Al mismo tiempo que leo este libro estoy viendo la serie de “El cuento de la criada” (una terrible distopía, como todo el mundo sabe) y tengo que decir que me ha aterrado la similitud de algunas situaciones. Por cierto, ese será uno de mis próximos libros.


 

Catalina de Aragón, Ana Bolena, Juana Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr: seis mujeres cuyos nombres y vidas se encuentran inevitablemente vinculados a Enrique VIII. Las seis esposas del rey, no obstante, merecen algo más que responder a un simple estereotipo femenino (la mujer traicionada, la seductora, la bondadosa, la perversa, la mala o la esposa madre) que las ha definido como consortes. Todas ellas desempeñaron un papel importante en el momento en que les tocó vivir, una época en que la mujer elegida para ocupar el trono era tratada como simple moneda de cambio entre las distintas monarquías europeas para cerrar pactos diplomáticos o estratégicos. Las seis mujeres con quienes se casó Enrique VIII mantuvieron sus propias ideas y fomentaron ya fueran los estudios o las tendencias religiosas de que eran partidarias. Todas ellas tuvieron unas vidas fascinantes y unos destinos sorprendentes.

 

FICHA TÉCNICA

Título: Las seis esposas de Enrique VIII
Autor: Fraser, Antonia
Título original: The six wives of Henry VIII
Idioma original: Inglés
Traducción al castellano: Bonano, Antonio
Género: Histórico, Biográfico
Editorial: Ediciones B.S.A.
Formato: Tapa dura
Nº de páginas: 554
Año de la primera publicación: 2005
Año de publicación de este ejemplar: 2005
ISBN: 84-666-2092-3
Precio: 190 €.  La casa del Libro

Primera frase del libro: « Divorciada, decapitada, muerta… divorciada, decapitada, muerta:  Este es el ritmo que sigue el orden de las esposas de Enrique VIII, un interminable susurro respetuoso en los labios de quienes visitan los lugares históricos relacionados con ellas.


Empecé a leer este libro sin haber leído siquiera la sinopsis. Lo hice, simplemente, porque era de Dolores Redondo. En un principio no me hizo mucha gracia que fuera protagonizada por Amaia Salazar, me parecía que el ciclo de Amaya y el Baztán ya era un ciclo cerrado, pero según iba avanzando me volví a dejar enganchar por la maestría de esta escritora. Está claro que esta inspectora puede llegar a protagonizar una larga saga.

Me parece muy importante, que antes de leer esta novela, se lean los tres libros de la Trilogía del Baztán, pues de otra manera no se comprenderán y se perderán datos muy interesantes.

En esta historia conoceremos el periodo de adiestramiento en el FBI que la escritora hace coincidir con el malhadado huracán Katrina. Esto hace que puede unir un terrorífico desastre natural y un entorno, Nueva Orleans, tan mágico y misterioso como el propio Baztán.

Amaia fue enviada a estudiar a Estados Unidos por su propia protección ante lo que la amenazaba en su tierra. Con 25 años la vemos asistir a unos cursos de especialización en análisis del comportamiento, pero su rendimiento es tan destacado que llama la atención del profesor que imparte estas clases magistrales: el que será su gran amigo Aloisius Dupree.

Deslumbrados por sus cualidades, es invitada a participar en una difícil operación para atrapar a un asesino en serie que aprovecha los desastres naturales para camuflar sus asesinatos, sus masacres de familias enteras.

Saben que el asesino volverá a actuar cuando Katrina esté en su máximo apogeo por lo que, además, de investigar lo que saben de anteriores asesinatos para crear un perfil que los lleve a su detención, deben luchar contra el reloj para evitar una nueva matanza.

Las creencias de los habitantes de la zona, el Vudú, los personajes mitológicos -casi siempre malvados y terroríficos- la maldad tan terrible a la que puede llegar el ser humano, la hace recordar tiempos pasados en su Baztán natal que hubiera preferido olvidar.

La acción se desarrolla en dos tiempos y espacios alternativamente, el ayer del Baztán y el ahora de Nueva Orleans.

Estas dos historias nos van llenando huecos en la historia de esta policía foral navarra, cada una de ellas a cuál más interesante.

Una novela magnífica, como todo lo que he leído hasta ahora de esta autora, que deja abierta la puerta a nuevas historias en las que podamos conocer la vida de Amaia Salazar de una manera más completa.

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